22.8.07

Vida Cosplay


Eso de ahí arriba es un diseño de Ippóliti para la nueva historieta que estamos haciendo.

¡Y YA SALIÓ EL ASCO! ¡Pedíselo a tu kioskero!

Terminó EL evento del año, Animate, y se repitió con creces el fenómeno más habitual de los últimos tiempos: las hordas de cosplayers lo invaden todo con sus bandas de J-pop, desfiles, batallas cósmicas en medio de los pasillos y más de una darkie bulímica congelada dentro de sus medias de red. Los comiqueros de ley, en amplia minoría, no pueden con su genio y ya están poniendo el grito en el cielo.
Hubo un tiempo en el que yo solía decir pavadas como que la lustrosa HISTORIETA NACIONAL tenía necesariamente que terminar mezclada entre vocablos barbáricos tales como trekkies, gokus, rollplayers, warhammer, camwhores, gore, bizarro, fanclubs, gohts o el mismo cosplay, porque se lo tenía merecido. Estos eventos parecían hacerse cargo de ser una cloaca de la Industria Cultural, todo aquello que fuera clase B, Z, o cualquier otra vocal que no sea la A, podría unirse al circo.
Yo solía ser un reivindicador de la condición marginal de la historieta como arte, allí es donde encontraba su rebeldía, su sana incapacidad para amoldarse a LA ALTA CULTURA. Así se mantenía fresca y constante.
Pero creo que me vine viejo, porque cada vez me convenzo menos a mí mismo. O será que me pegó muy duro la charla que dieron Muñoz y Sampayo en la Alianza Francesa. Pero es la primera vez que salgo de un evento sintiendo que finalmente, hay que admitir, la historieta y el cosplay no son conciliables. Ya no tienen nada que ver. Se molestan.

Son las dos expresiones que más abarcan la temática de las nuevas convenciones, ya no hay más cine bizarro, poco queda del rol, del warhammer, los trekkies y sus primos de Starwars. La Historieta Nacional y la cultura POP Japonesa se han levantado como dos gigantes medio deformes que se miran mal, ahí parados, en medio de los stands mal distribuidos.

Ya son varios los comiqueros de ley que han desertado. Pudo verse que no estuvieron presentes muchos de los responsables de la renovación de la historieta nacional: La Fierro, la colección de Clarín, La Productora, De la Flor y sus libros de Liniers, etc. En fin, que hay cosas que mejor tenerlas por separado que se disfrutan más así. Como el choripan y el dulce de leche, qué tanto.
Y para que quede claro, me encanta la cultura pop japonesa, pienso asistir a cuánto evento al respecto se haga. No solo me gusta el manga y el ánime, ME ENCANTA EL COSPLAY. Pero por separado.

Así que vaya mi homenaje a todos los otakus con este video que me pasaron y me pareció fabuloso:

Otakus

Una maravisha.

13.8.07

Circo Satélite

Esta es la primer ilustración de un cuento infantil (y no tanto) que estamos pergreñando junto a Gabriel Ippóliti, disciplina a la que me supe abocar en el pasado y que ahora retomo. Ya se verá hasta dónde llegamos. Es un medio muy diferente, otro mapa.
Y vean mi renovado sitio web, con mucha cosa nueva, cliqueando AQUI.

4.8.07

Talleres, industria y Palermo.

Recientemente fui convocado por la Universidad de Palermo para encargarme de la materia Diseño de Historietas 2, dedicada al guión de cómic. Las clases comienzan el 6 de agosto y allí será mi debut como profesor universitario, luego de un par de años de sólo dedicarme a los talleres particulares. Los talleres siguen, pero por ahora no habrá nuevos inicios de cursada. Habrá que esperar hasta el año que viene.
Por otra parte, el 30 de agosto se realizarán las Jornadas Universitarias de Diseño de Historieta que la UP organiza cada año. Es uno de los mejores encuentros de la agenda anual eventística, coordinada en colaboración con el Museo Severo Vaccaro. Este año voy a estar junto a Andrés Accorsi, abriendo las jornadas con una charla breve sobre la Industria Nacional de Historieta. Pronto se difundirá el resto de las charlas programadas, pero puedo adelantar que están más que interesantes.
Y justamente la industria nacional pasó a ser el tema de discusión en la MlArgenta, que no siempre cuenta con topics de tal calibre. Copio mi intervención aquí, en un acto de desfachatada redundancia:
Algunos aportes al interesante tema iniciado por Fran:
El autor como variable de ajuste:Esto es así y sucede en muchas partes del mundo, no solo en Argentina. Y hay una razón simple: el autor comparte con el editor la responsabilidad de que una obra se venda o no. Y es una variable de ajuste relativa, porque lo que se ajusta es, o debería ser, solo el adelanto. Lo importante es contar con el porcentaje sobre las ventas bien estipulado. Y que los editores cumplan con las liquidaciones correspondientes anuales como dios manda. A los imprenteros les importa poco si el libro vende o no, brindan un servicio y cobran por ello. No es el caso del autor. El autor tiene que hacerse cargo de que su obra, por más arte de vanguardia que exude, está en el mercado de bienes de consumo, tiene un precio, y como tal tiene que venderse. Sino no puede pretender que alguien le pague por ello. Finalmente, si somos la variable de ajuste no es tanto por falta de conciencia gremial, sino por una cuestión de mercado: hay una oferta enorme de autores, muchos de ellos dispuestos a no cobrar adelantos con tal de publicar. Y están en su derecho. Imprenteros así no hay, porque si dejan de hacer un libro de historieta, imprimen un folleto o lo que sea, laburo no les va a faltar. Al autor novel sí. Al menos de ese modo conseguirá algo de capital simbólico.
El trabajo para el exterior como única opción:
Otra vez es verdad y lo mismo pasa en España, México, Inglaterra, Italia y el 95% de los países del mundo. Digamos que los únicos que zafan de eso son los franceses, japoneses y yanquis (y hasta ahí). Más allá de eso, la regla general -mundial- es que si queres vivir de la historieta tenes que pensar en el mercado internacional, y contar con varias ediciones de cada trabajo que hagas. No es un mal argentino.
La diversificación de oferta:
Otra vez, es lo mismo que pasa en todas partes. Cada vez hay más títulos editándose al mismo tiempo en todos lados. NUNCA se publicaron tantos títulos de historietas en el mundo. Pero al mismo tiempo, es probable que las ventas brutas estén lejos de sus momentos de gloria. En España lo ejemplifican claro: la pizza es la misma, pero ahora está cortada en 20 porciones. Y por lo menos en Francia, que es el otro mercado que conozco, pasa lo mismo. Es un proceso inevitable y gracias a dios que existe. Este proceso es lo que posibilita que uno pueda trabajar de esto, y que los editores estén siempre buscando cosas nuevas. Claro, el resultado es que para vivir de esto, hay que laburar como un negro japonés adicto al trabajo.Claro que el desafío en todas partes, es hacer crecer la pizza, porque llegará un momento en que no se podrá seguir dividiendo, porque todo irá a pérdida.
Concluyendo:
Hace un par de años, yo dije en este mismo foro, que lo deseable era que Argentina entrara en un estado como el de España hace un poco menos de 10 años: editoriales nuevas, medianas, muchas, que editen LIBROS de historieta y que armen una nueva movida. Bueno, pasó. Pero pasó MEJOR, porque en España muchas de esas editoriales se concentraron en editar autores extranjeros (entre ellos algunos argentinos), y no les dieron demasiadas oportunidades a los mismos autores españoles. Y no es que no hubiera autores españoles buenos que editar. Muy por el contrario. Algunos se arriesgaron y así salieron autores com Luis Durán. Raquel Alzate, Monteys, Santiago Valenzuela, etc. Pero en proporción, las ediciones de material español, no llegan ni a un 10 % de lo que sale en España.
Acá, si bien me encantaría tener ediciones locales de TODO, me parece SANÍSIMO que la mayoría de lo que se está editando sea material argentino. El cambio ayuda, y los buenos autores no faltan.Tal vez en este hecho esté dada la clave para que nuestra "pizza" no se estanque y se agrande cada vez más. Para que se den una idea en números: Norma editorial, es decir, una grande, edita un promedio de 2000 ejemplares de los libros que hacen.Por lo que se decía acá, las editoras locales hacen tiradas más grandes que NORMA! Supongo que será por el tema de los kioscos, un circuito que en España se ha perdido para los libros. Si acá lo sabemos mantener, y sumar las librerías, musimundos, etc, creo que pueden terminar de asentarse las bases de nuestra tan ansiada "industria nacional".